Nadie como yo tiene motivo para quejarse de todos los sinsabores que nos entrega la vida. Pero hoy todo ha cambiado porque llegastes a mi, cargado con ilusiones, obligándome a entender que todo en la vida cambia, ¡ No hay que dejarse vencer! Siempre aparece la mano de amigos de verdad que vuelven a rescatarnos, que iluminan de esperanza todo el camino futuro. Nos ayudan a olvidar, y recomenzar el camino que dejamos una vez. Con nueva paz, nuevos bríos nuevas ganas de vivir, nuevas ganas de querer.
¡¡Quién iba a decirlo, no? que quien estaba tan cerca, yo no lo hubiera pensado, fuera el predestinado a devolverme la fe.
Y hoy somos dos a luchar con su ayuda es más fácil. Volveremos a empezar.
No creas, no te ignoraba, era sólo que observaba cada cosa que tú hacias, por eso yo descubría antes que nadie, las cosas que querías ocultar.
Y aprendí a conocerte. Era un niño caprichoso el que yo veía alli. Si haces algo y me disgusta, "ya te castigaré" Si hablas con otro, y no quiero "ya te lo demostraré" y aunque es un poco molesto, y te llega a enloquecer... ¿A quien no le gusta eso, si es verdadera mujer?
Me gustaba provocar esos celos egoistas. Alimentaba mi orgullo y me reía de tí Porque después de lo celos sabía qué iba a venir...
El pasado es eso, pasado. Ya no hay por qué recordar. Si nos dañaron, y bueno Dios se los hará pagar. O quizá sea la conciencia Si es que tienen, quien se los recordará.
Quizá vivan temerosos viendo un montón de fantasmas. Pero les doy un consejo: Piensen cada uno qué hizo y ahí tendrán la respuesta, con limpieza de conciencia nada habrá que temer. La vida sigue y es corta, no conviene derrocharla haciendo daño gratuito. Y el que lo hace, no tema, solo una cosa hay que hacer: es hacerse responsable como la gente de bien, que nadie pueda decir que se trata de cobardes.
La vida es una belleza, y la gente, en general, trata de ser feliz el mayor tiempo que sea, porque al no poder comprarla nadie sabe en qué momento te obligarán a partir. Prefiero que me recuerden, quiza, por haber sufrido, y no, por lo que hice sufrir.
No temas, por Dios!!, no temas. Yo jamás haría nada que fuera a perjudicarte. Mírame de frente, y dime ¿alguna vez comprobaste que tenía la costumbre de atacar a los demás?
Largos meses coincidimos en aquel mismo lugar, aprendí a conocerte. Y lejos de la amargura de los primeros momentos, sé que no eres culpable, sino una víctima más. No te asustes, no es amnesia una chanza ... nada más.
Mira alrededor y verás a los culpables de todo, fíjate, ni siquiera la verguenza se les dibuja en el rostro.
No temas, no es la venganza lo que me caracteriza, al contrario, me dan lástima quienes proceden así. Vacía tienen el alma y a la corta o a la larga se tendrán que arrepentir..
Alguna vez vos y yo nos sentamos a charlar? Alguna vez tu mirada se ha encontrado con la mía sintiendo que un hilo de oro lentamente nos unía? Alguna vez un "Te quiero" te entregué con alma y vida?
Si nada de esto pasó, es que no ha pasado nada. Porqué crees que mentí si ni siquiera lo hablamos. Lo que hubo entre nosotros fue silencio y nada más. No te sientas ofendido por lo que nunca pasó. No me hagas responsable de lo que no sucedió, por estar bien ubicada, y no haber dado ocasión ni a ti, ni a ningún otro que se haya hecho ilusión.
El "adios" desubicado solamente ha servido para mostrar simplemente como un hombre de bien se siente muy importante cuando lo que tiene enfrente sólo es una mujer.
De atrás habla cualquiera pero yo espero al valiente que me diga claramente de que cosa se me acusa. Parece que los valientes escasean por ahí, o están bajo las faldas tratándose de esconder por no poderlo decir.
Difícil que vuelva a haber quien te pueda reemplazar. Quién ha tenido la dicha, como yo, de tenerte a mi lado. Jamás olvidaré quien eras, y añoraré tu presencia, porque en mi alma has dejado, tu amor a fuego gravado para toda la existencia.
Tu piel tostada, tus ojos negros, tu mirada insinuadora, Donde los voy a encontrar? Tu abrazo dulce, esperado, tu fortaleza de hombre, ese beso apasionado anunciando conjunción, nadie lo puede igualar. No existe, no lo busquen, no lo podrán encontrar.
¡¡Feliz dia de la madre para todas las madres argentinas. Y un recuerdo para mi mamá, aquella gallega que entre tantas cosas, me enseñó a amar su tierra como la amo.
Nasin cand'as prantas nascen, no mes d'as froles nasin N-unha alborada mainiña n-unha alborada d'abril. Por eso me chaman Rosa, mais a do triste sorrir, con espiñas para todos. Sin ningunha para tí. Desque te quixen, ingrato, todo acabou para min; que eras ti para min todo, Miña groria e meu vivir. ¿De qué, pois, te queixas, di? Cando sabes que morrera por te contemprar felis? Duro cravo m'encravaches C'o ese teu maldesir, C'o ese teu pedir tolo Que non sei qué quer de min, pois dínche canto dar puden, Avariciosa de tí.
O meu corazón che mando C'unha chave para o abrir; Nin eu teño mais que darche, Nin ti máis que me pedir.
Al amigo, al compinche, al hermano que no faltó de mi lado cuando lo necesité. Al médico que se ocupaba de que quisiera vivir, mostrándome que la vida siempre tiene algo más. Que nunca usó su lengua para herir o criticar. Que fue el pecho fraterno en qúe yo pude llorar, y que enjugaba mis lágrimas cuando yo no daba más. Déjalos que hablen, decía, déjalos con su crueldad, jamás sintieron dolor. jamás supieron amar.
Por tí estoy como estoy. Por tí dejé de llorar. Ya no me quiero morir, pude aprender la lección: "La vida sigue su curso, hay que volver a empezar"
Amigo, compinche, hermano, lo juro yo no lo voy a olvidar.
Canta si queres, n-a lengua que eu falo, Dareich’un mantelo, dareich’ un refaixo. C’o son d’a gaitiña, c’o son d’a pandeira, Che pido que cantes, rapaza morena. Así m’o pedironn-a veira d’o mar, O pé d’as ondiñas que veñen e van. Así m'o pediron n-a veira d’o río, Que corre entr’as herbas d’o campo frorido. ............................................................... Lugar máis hermoso non houbo n’a terra, Qu’aquel que eu miraba, qu’aquel que me dera. Lugar máis hermoso n-o mundo n’hachara, Qu’aquel de Galicia.¡ Galicia encantada! .................................................................... Cantarte hei, Galicia, teusdoce cantares, Qu’asi m’o pediron n-a veira d’o mare. Cantarte hei, Galicia, n-a lengua gallega, Consuelo d’os males, alivio d’as penas Cal ela, ninguna, tan doce que cante Soidades amargas, sospiros amantes. Qu’asím’opediron, qu’asi m’o mandaron, Que cante e que cante, N-a lengua que eu falo.
Aquês que tên fama d'honrados n'a vila Roubaronme tanta brancura qu'eu tiña, Botáronme estrume n'as galas d'un día, A roupa de cote puñéronma en tiras. Nin pedra deixaron en ond'eu vivira; Sin lar, sin abrigo, morey nás curtiñas, Ô raso c'as lebres dormín n'as campías; ................................................................ Quedey deshonrada, mucháronm'a vida, Fixéronm'un leito de toxos e silvas, Y-en tanto os raposos de sangre maldita, Tranquilos n'un leito de rosas dormían. ROSALIA CASTRO
NOTA Este relato me recuerda algún hecho sucedido en un pasado no lejano; no del siglo XIX como el relato de Rosalía, sino del siglo XXI. ¡¡SI, no me equivoco, del siglo XXI!! Rosalia pintaba costumbres, con el tiempo, algunas desaparecieron, otras perduran.
El abuelo un día, cuando era muy joven alla en su Galicia, miró el horizonte, Y pensó que otras sendas tal vez existían. Y al viento del Norte que era un viejo amigo, Le habló de su prisa, le mostró sus manos, que mansas y fuertes estaban vacías. Y el viento le dijo: construye tu vida detrás de los mares, allende Galicia.
Y el abuelo un día, en un viejo barco se marchó de España, como tantos otros, con tanta esperanza. La imagen querida de su vieja aldea y de sus montañas se llevó grabada muy dentro del alma, cuando el viejo barco se alejó de España.
Subió la carreta de subir la vida, empuñó el arado, abonó la tierra y el tiempo corría. y luchó sereno por plantar el árbol que tanto quería. Lloró bajo el árbol que al fin florecía. Lloró de alegría cuando vió su manos que un poco más viejas no estaban vacías.
Y el abuelo, entonces, cuando yo era un niño, me hablaba de España, del viento del Norte, de su vieja aldea y de sus montañas. Le gustaba tanto recordar las cosas que llevó grabadas muy dentro del alma, que a veces callado sin decir palabra, me hablaba de España.
Y el abuelo un día, cuando era muy viejo allende Galicia, me tomó la mano, y yo me di cuenta que ya se moría, entonces me dijo con muy pocas fuerzas y con menos prisa "Prométeme hijo, que a la vieja aldea irás algún día que al viento del norte dirás que su amigo a una nueva tierra le entregó la vida". Y el abuelo un día se quedó dormido, sin volver a España, como tantos otros con tanta esperanza.
Y al abuelo un día, lo vi en las aldeas, lo vi en las montañas. En cada mañana y en cada leyenda, y en todas las sendas que anduve en España.