Nadie como yo tiene motivo para quejarse de todos los sinsabores que nos entrega la vida. Pero hoy todo ha cambiado porque llegastes a mi, cargado con ilusiones, obligándome a entender que todo en la vida cambia, ¡ No hay que dejarse vencer! Siempre aparece la mano de amigos de verdad que vuelven a rescatarnos, que iluminan de esperanza todo el camino futuro. Nos ayudan a olvidar, y recomenzar el camino que dejamos una vez. Con nueva paz, nuevos bríos nuevas ganas de vivir, nuevas ganas de querer.
¡¡Quién iba a decirlo, no? que quien estaba tan cerca, yo no lo hubiera pensado, fuera el predestinado a devolverme la fe.
Y hoy somos dos a luchar con su ayuda es más fácil. Volveremos a empezar.